domingo, 1 de abril de 2018

Club Juventud El Bajío empató como local en Torneo Regional.

Durante la jornada del pasado sábado 31 de marzo, en el Estadio Municipal Lucio Fariña Fernández, el Club Juventud El Bajío de Quillota enfrentó su partido de ida por los octavos de final del Torneo Regional de Clubes Campeones 2018, oportunidad en la que jugaron ante su similar de Club Diamante de la Asociación Rinconada, obteniendo un empate dos a dos tras el pitazo final, resultado que deja todo por decidirse en el partido de vuelta.



Para esta ocasión, el Club Juventud El Bajío comenzó el partido con Sebastián Barraza en la portería, Roberto Zamorano, Simón Loo, Paul Pallacán y Nicolás Vera en defensa; Ivo Hernández, Giovanni Parada, Luis Zamora y Mauricio Rojas en el mediocampo; dejando en ofensiva la dupla de Juan Molina con Miguel Ríos.

Los primeros minutos comenzaron siendo muy parejos, con ambos equipos intentando llegar sobre la portería rival, pero sus remates se iban desviados, o bien, eran controlados por los porteros, hasta que llegó una jugada clave cuando uno de los zagueros de Juventud El Bajío detuvo un balón con la mano y el juez sancionó penal a favor de Diamante, el que fue convertido en gol para decretar el uno a cero parcial a favor de los representantes de la Asociación de Rinconada.



Por el hecho de verse en desventaja los quillotanos intentaron rápidamente conseguir la igualdad, pero sus ofensivas eran controladas por el arquero visitante que alejaba todo riesgo de su área, hasta que en una buena jugada asociada de los bajianos, uno de sus volantes es derribado en el área contraria, por lo que el árbitro sanciona un penal, el cual es convertido por Luis Zamora para anotar el uno a uno, resultado que se mantuvo hasta el final del primer tiempo.

Una vez que se reiniciaron las acciones, Juventud El Bajío continuó con su ofensiva en busca de poder desnivelar el marcador y quedarse con el triunfo, pero cada uno de sus intentos se topaba con la resistencia de la defensa rival, quienes por su parte apelaban a la velocidad de sus delanteros para ir en pos del triunfo, objetivo que parecían conseguir al minuto 31 del segundo tiempo cuando uno de sus delanteros se escapó por la derecha, gana línea de fondo para enviar el centro, que no puede ser controlado por el portero Sebastián Barraza, para que aparezca por sus espaldas el delantero de San Esteban para convertir el dos a uno con un potente cabezazo.



Pese a estar en desventaja, el ánimo de los quillotanos no decayó y de todas maneras continuaron atacando para revertir el resultado, impulsados desde la galería por la gran cantidad de hinchas que llegaron al Estadio Lucio Fariña Fernández para apoyar a Juventud El Bajío, lo cual les llevó a generarse un par de jugadas de riesgo, pero siempre el portero de Diamante controlaba el riesgo, hasta que Juan Molina aprovechó un balón largo, controla el balón para eludir a su marcador y rematar cruzado para decretar el dos a dos final con que terminó el encuentro.

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